Relatos

La mirada

Por Agencias

No puede ser- me repetía una y otra vez en mi cabeza mientras mi cuerpo se quedaba inmóvil, era otra vez esa terrible sensación que había sentido toda la semana, esa sensación de que no importa en donde estés o con quien estés, sientes que alguien o algo te esta observando.

Era lunes, 6:00 am para ser mas específico, con mucha pereza me levante de mala gana de mi cama, me senté en la orilla y antes de que me pudiera parar sentí ese horrible cosquilleo en la espalda, esa sensación de miedo que sientes cuando algo malo esta por pasar; rápidamente me di vuelta y nada, centre mi mirada en la ventana que esta a un lado de mi cama para ver si alguien estaba afuera pero no era nada, no le preste importancia y seguí con mi rutina me termine de levantar, tome una ducha, y salí de mi casa rumbo a la escuela, ya eran las 7 y rápidamente tome autobús en la calzada para poder llegar. Estaba ha una cuadra de la preparatoria y veo como el alto de el semáforo esta por cambiar, tenia que cruzar ahora o iba ha llegar tarde, sin pensarlo dos veces corrí en medio de la calzada para poder cruzar y en ese momento volví ha sentir lo mismo de esta mañana, me detuve en seco justo a la mitad de la calle y volteo rápidamente a todos lados buscando quien me observaba de una manera tan fea y tenebrosa pero no era nadie, bueno al menos nadie ha quien podía ver; estaba tan concentrado que no me había dado cuenta que el siga del semáforo ya se había puesto y que un auto estaba esperando para que terminara de cruzar, una serie de pitidos del auto bastaron para que mi mente volviera ha conectarse y me diera cuenta de que estaba retrasando el trafico y que estaba por llegar tarde, termine de cruzar y corrí hacia la escuela, entre en ella y busque mi aula pero sin dejar de pensar en que había sido todo eso. El día transcurrió como cualquier otro, pero, el resto de la semana no, durante los siguientes cinco días sentía como un cosquilleo bajaba de mi nuca hasta lo mas bajo de la espalda, ya sea cuando estaba tomando un baño, mientras estaba en el comedor leyendo y volteaba repentinamente al sentir que alguien estaba detrás mio pero no había nada o como si alguien bajara rápidamente de las escaleras y solo podía ver su sombra.

Llego el sábado, ese día muy temprano me tuve que levantar pues tenia una excursión con mi escuela, la mañana transcurrió sin problemas, llegamos al bosque donde era la excursión y todo transcurrió muy normal hasta que fue la hora de partir, todos subimos al autobús y cuando el conductor estaba dispuesto ha cerrar las puertas estas se detuvieron como si alguien hubiera puesto su brazo evitando que se cerraran y pudiera entrar, estas se abrieron de par en par provocando un horrible sonido el cual todos notamos; el conductor intrigado las volvió ha cerrar y esta vez cerraron con un suave golpe, justo en ese momento mientras íbamos descendiendo la montaña la temperatura dentro del bus comenzó ha bajar dramáticamente, ya nos comentado de que esto era muy común pero, este frío era diferente, se sentía tanto en la piel como dentro de ella, se sentía un ambiente lleno de miedo e inseguridad dentro del bus hasta que un grito corto la respiración de todos, los que estábamos sentados al frente corrimos ha la parte trasera del bus hasta que vimos ha una de mis compañeras llorar y gemir, ella no podía hablar estaba totalmente paralizada, -Esos ojos, esa mirada- repetía una y otra vez sin dejar de llorar, la tranquilizaron hasta que llegamos a la estación, tome mis cosas y bajamos todos del autobús, me despedí de mis compañeros y amigos y me encamine ha mi casa, no estaba muy lejos así que comencé ha caminar, había una hermosa luna llena que iluminaba las calles llenas de personas, es sábado en la noche así que no me sorprendí mucho, ha tan solo unos metros de mi casa llego al pequeño sendero que hay que atravesar para llegar, una caminito empedrado con altos árboles y casas a su alrededor, iba caminando a un ritmo normal cuando lo vuelvo ha sentir ese cosquilleo en la espalda, ese sudor frío que escurre por ella, y esa sensación de que alguien me ve, comencé a caminar mas rápido y cuando estaba por llegar oigo como en mi oreja derecha alguien con una gruesa voz pregunta -¿te puedo acompañar?-, en ese momento sin voltear ni pensarlo dos veces comienzo a correr hasta topar con la puerta, la abro rápidamente y entro en mi casa, estaba bañado en sudor y respirando muy rápido.

Dejo mis cosas en la sala, me quito la playera y me quedo desnudo de la cintura hacia arriba, subo las escaleras y encuentro una nota en la puerta de mi habitación, era de mis padres, decía que cuando llegara me reuniera con ellos en la casa de un vecino pues nos habían invitado ha cenar, arrugo el papel y entro al baño, abro la llave de agua caliente y me termino de desvestir, ignorando los típicos sonidos raros de la casa termino de bañarme y entro en mi habitación, no tenia ganas de salir estaba muy cansado y lo único que quería era dormir. Apago las luces y me acuesto en la cama, no me doy cuenta en que momento me dormí hasta que ya pasadas unas horas abro los ojos y veo que aun es de noche, no me levanto, me quedo acostado en la cama y cuando estoy por dormirme otra vez veo una sombra cruzar mi habitación, mis ojos la siguen muy deprisa hasta que me doy cuenta que se detuvieron justo enfrente de mi cama, oigo como cruje la cama con la primera señal de que alguien mas subió en ella siento una pesada mirada que se posa en mi y veo como una figura extraña empieza ha arrastrarse encima de mi, veo como las sabanas se hunden con el peso de algo mas, siento como se va acostando sobre mi mientras avanza por mis piernas, mi cintura, mi abdomen y llega a mi cabeza; trato pero no puedo mover mi cuerpo, no puedo gritar no puedo hacer nada, solamente observar, ver como estoy totalmente inmóvil y como un par de ojos rasgados y de fuego se asoman enfrente de los míos.

Me despierto con un terrible dolor en todo mi cuerpo, no recuerdo como es que me pude volver ha mover, solo recuerdo esos extraños y horribles ojos, cuando me levanto de mi cama veo como esta, se encuentra llena de tierra, al igual que el piso como si alguien se hubiera arrastrado, pero lo mas impresionante se encuentra en mi pecho y abdomen, unos largos rasguños y enormes moretones que abarcan gran parte de mí. Lo ultimo que recuerdo de ese día es el helado frío que perforo mi espalda, la sensación de una mirada penetrante, el sudor frío que escurre por mi cuerpo y el escalofrió que hace que caiga al suelo y despierte una semana después en el hospital. Crisis nerviosa dicen los doctores, un violador bromean mis amigos, malas vibras dice mi madre, una mirada digo yo.

 
 
 
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